Esta semana, la Universidad Nacional de Cuyo anunció una serie de reformas progresivas hasta el 2016, entre las que se encuentra una modificación del régimen de cursado para que los estudiantes puedan trabajar y estudiar. Parece ser que “la bella durmiente del parque” se está despertando, parafraseando a una estudiante de derecho.
La caída de la desocupación de un 27% a un 8% en los últimos 8 años, permite que miles de argentinos que antes no podían estudiar por falta de recursos ahora lo puedan hacer. Sin embargo, la Universidad actual, pensada por el menemismo en pleno auge del modelo rentístico-financiero, les niega el acceso ofreciendo un régimen de cursado que se superpone con la mayoría de los horarios de trabajo. La consecuencia es que miles de estudiantes optan cada año por las universidades privadas que tienen cursado nocturno permitiendo el crecimiento de las mismas.
El negocio de las privadas comenzó en nuestro país a partir del año 1957, durante el gobierno del desarrollista Frondizi. La “Revolución Fusiladora” de 1955, que derrocó al gobierno del Gral. Perón, no pudo implementar este negocio, a pesar de estar en sus planes, porque priorizaron otros frentes de batalla como incorporar a la Argentina al FMI. También es necesario saber que la última reforma del régimen universitario había sido implementada por el gobierno peronista y fue la quita de todos los aranceles o cuotas para ingresar a las universidades. En síntesis: los que entregaron los resortes estratégicos de la economía al capital extranjero e incorporaron a la Argentina al FMI, privatizaron la educación, y los que nacionalizaron la economía logrando una participación de los trabajadores del 50% de la renta nacional, le quitaron los aranceles a la educación superior. Esto demuestra que, aunque les pese a algunos, el destino de la universidad está atado al destino del país.
El peronismo democratizó el acceso a las universidades pero no realizó una transformación de fondo en cuanto a los contenidos que se dictaban en las mismas y los estudiantes continuaron formándose a partir de las doctrinas gorilas. El resultado fue que los universitarios fueron protagonistas del golpe del ´55 a Perón. Es decir, que el destino del país también está atado al destino de la Universidad.
Los chilenos en estos momentos están pidiendo la estatización de la educación y dicen que quieren un sistema educativo más parecido al nuestro, público y gratuito. Mientras tanto, la Argentina se parece cada vez más a Chile, ya que han avanzado las universidades privadas como nunca en los últimos 10 años. Chilenos a la Argentina y argentinos a la chilena.
Desde la Agrupación Universitaria Nacional, venimos planteando que el turno noche de cursado es un paso adelante para quitarle “clientes” a estas universidades e incorporarlos como estudiantes a la UNCuyo. Esta bandera hoy parece estar flameando y lo que importa son las banderas. Pero a veces lo decisivo son los que las sostienen. Es por esto que convocamos a los estudiantes a sostener la bandera del cursado nocturno junto a la Agrupación Universitaria Nacional para avanzar hacia una Universidad Nacional, Democrática, Popular y Latinoamericana.
Mario Codoni – Agrupación Universitaria Nacional
Perdoname Mario ¿Qué tiene que ver el estudiantado que derrocó a Perón con las políticas que no permiten el turno noche de cursado? Ustedes banca a Cristina no, bueno ya que ellas se llena la boca hablando de las nuevas universidades y del aumento de la calidad educativa universitaria (una falacia) dónde están las políticas que permitirían la implementación del turno noche de cursado. Como bien dijiste el destino de un país está ligado a las universidades y en nuestro país contamos con varias historias de estudiantes combativos.
ResponderEliminarOtra cosa que me llamó la atención fue el tema de las políticas gorilas, podrías decirme a qué hacés referencia cuando hablás de políticas gorilas.
Gracias
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ResponderEliminarNo digo "políticas gorilas". En la nota dice claramente doctrinas gorilas. Son todas aquellas que (en su versión de izquierda) reivindican ejemplos de estudiantes combativos considerados individualmente, y a su vez desprecian a los grandes movimientos nacionales llenos de pueblo como el peronismo.
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